Eres mi visita número

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viernes, 27 de abril de 2012

Something.

El aliento del cielo se burla de mis labios
con un único pétalo caído del firmamento:
mi amor eres tú, ese único pétalo.

La gacela alza la vista desde el estanque
cegada por una chispa del resplandor de la Luz:
mi amor eres tú, esa única chispa.

El pavo real chilla en el jardín vacío
se alza eclipsando el recuerdo de una lágrima:
mi amor eres tú, esa única lágrima.

¡Oh, pétalo que es mi jardín de deleite!
¡Oh, chispa que es la conflagración de mi corazón!
¡Oh, lágrima que es mi crecido océano de pena!
El enigma. Los libros de Pellinor.
Alison Croggon.

Es la una de la mañana y no consigo dormir. Poema de amor sin título de un libro que no logro encontrar fuera de la Biblioteca de La Rioja. Me he vuelto a leer Los Juegos del Hambre en un día. Admiro mi pequeña mejora del blog (reloj de Ichigo y cursor de Zabimaru). Y estoy observando, una vez más, un dibujo de Bleach que no logro terminar. He pasado un día un tanto horroroso y apático. Mi dedo pequeño del pie derecho está dormido desde hace ya casi una semana y comienza a molestarme de verdad. Sin poder evitarlo me he derrumbado hoy y justo ahora he conseguido recomponerme. Esta tarde he llorado -sin motivo, he de admitir- al ver de nuevo el capítulo 366 de un anime que pensé que iba a ser largo y sí, en cierto modo, el libro que hoy he leído también ha conseguido que me ponga sentimental y algo, o bastante, furiosa conmigo misma.
A veces me gustaría ser un personaje de ficción (ya sea manga/anime, libro, película...). Atrapada en el sino que mi creador me haya preparado. Sin poder opinar de nada y de todo a la vez. Sin poder decidir por mi misma. A veces desearía que alguien escribiese sobre mi, que hiciese que viviera aventuras, que me obligase a amar a alguien sin ninguna razón y demasiadas. Sé que es un deseo extraño. Pero sí, ojalá pudiese hacerse realidad. 
No sé exactamente qué quiero decir con lo que escribo últimamente.
De todos modos, ahora me meteré a la cama e intentaré dormir.
Buenas noches.

domingo, 22 de abril de 2012

Films that make me think.

Los Juegos del Hambre

Hoy hablaré de la película basada en los libros de Los Juegos del Hambre. Si los libros ya te hacen pensar de por sí, la película consigue el mismo efecto y eso es lo que más me ha gustado de esta adaptación. Lo normal es que una vez te has leído los libros las películas pierden efecto, eso siempre ocurre, pero he de admitir que si no me los hubiese leído ahora mismo estaría ansiosa por conseguirlo y devorarlo de la misma forma con la que he disfrutado la película. Me pongo en el lugar de alguien que solamente ha visto la película y estoy segura de que a nadie le habrá quedado ninguna duda sobre ningún aspecto. 
Así como en otras películas hechas a partir de una novela el hecho de que añadan o quiten partes que no aparecen en el escrito te dejen con una expresión de What the Fuck en la cara ésta no es una de ellas. Sabía perfectamente que nadie se iba a enterar de qué eran algunas de las criaturas que aparecían si no llegan a haberlas explicado en una de las escenas que por supuesto, ya que cambian de visión (Katniss, la protagonista, a los presentadores en el Capitolio), no aparecen en el libro. Y así con varias partes que no voy a explicar por si alguien que lea esto, aunque lo dudo mucho, quiere ir al cine a ver la película a partir de cero.
En realidad este largometraje lo habían puesto como muy bueno en las críticas, pero yo dudaba un poco de ellas. Siempre lo dudo, he de admitir, y de hecho lo admití cuando escribí de la penúltima de Harry Potter.
Así que me planté yo en la sala del cine justo a mitad de la pantalla para poder abarcar toda la escena con mi vista y así no perderme ningún detalle, por pequeño o minúsculo que pudiera parecer. Mentiría si no dijera que me estaba poniendo nerviosa por momentos a causa de que pasaba de la hora y aún no habían apagado las luces. Y por supuesto que también lo haría si dijera que tampoco estaba impaciente cuando se tiraron media vida de anuncios, pero al menos en ese momento apareció el trailer de la nueva película de Tim Burton y me hizo relajarme bastante a la vez que me hacía reír. Por fin, no recuerdo cual fue el último anuncio que pusieron -tampoco me interesaba demasiado-, empezó la película, y también me preparé para empaparme bien de ella y de las interpretaciones más importantes como las de Katniss, Peeta, el Presidente Snow, así como de Rue y Cinna (y no me olvido del agradable Haymitch y sus preciosa). Y solamente debo decir que sorprendentemente las amé. Consiguieron que realmente me creyera lo que estaban viviendo, y del carácter que la escritora les había proporcionado en sus maravillosos libros.
Otra de las cosas que también quería ver y que, de nuevo, me sorprendieron, fueron los trajes y las pintas de los habitantes del Capitolio. Si bien, debo admitir, me los había imaginado de otro modo, cómo los han caracterizado me ha gustado, aunque tampoco maravillado. Pero a decir verdad la forma con la que los han vestido no era ni tan importante como sus reacciones al ver los propiamente dichos Juegos del Hambre. También me ha gustado cómo han interpuesto los sentimientos de los Distritos con los del Capitolio al observar por televisión lo que estaba sucediendo en la arena. La tristeza y aprensión de los doce distritos a la indiferencia de los habitantes del Capitolio así como Los Agentes de la Paz y los vigilantes de los juegos.
Dejando las escenas y demás cosas de la película ahora hablaré del tema de los libros. Se desarrolla la historia en un lugar llamado Panem, lo que ahora llamamos Norteamérica, formado por doce Distritos que viven a merced de una ciudad llamada el Capitolio. A causa de una guerra acontecida en esta región, la cual fue ganada por las gentes del Capitolio, cada año, cada distrito deberá mandar a un chico y a una chica, de entre doce a dieciocho años, a una especie de concurso televisado donde deberán luchar a muerte hasta que solo quede uno, siendo así colmado de riquezas hasta su último respiro, como si el hecho de haber tenido que matar a veintitrés personas fuese algo por lo que sentirse orgulloso. 
Todo esto me hace darme cuenta de lo afortunada que soy de vivir en esta época, me hace dar gracias por lo que tengo. Los humanos somos tan estúpidos... Nos creemos los mejores y que siempre tenemos la razón y no nos damos cuenta del daño que causamos a la gente a nuestro alrededor por culpa de nuestro maldito orgullo. Es fácil echar la culpa a los demás de las cosas que nos pasan, pero lo que realmente difícil es darnos cuenta de nuestros errores e intentar recapacitar. 

Lo que más gracia me da de todo esto es la frase que los estúpidos del Capitolio dice siempre antes de comenzar a ver como veinticuatro niños se matan entre ellos por su mierda de diversión: Que la suerte esté siempre de vuestra parte.




martes, 10 de abril de 2012

The Hanging Tree.

¿Vas, vas a volver
al árbol en el que colgaron
a un hombre por matar a tres?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.
¿Vas, vas a volver
al árbol donde el hombre muerto
pidió a su amor huir con él?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.
¿Vas, vas a volver
al árbol donde te pedí huir
y en libertad juntos correr?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.
¿Vas, vas a volver
al árbol con un collar de cuerda
para conmigo pender?
Cosas extrañas pasaron en él,
no más extraño sería
en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

¿Cuál es el significado que le darías a esta canción?

... Al principio es como si un hombre intentara convencer a su novia para que se reuniera con él en secreto por la noche. Sin embargo, un árbol del ahorcado, en el que han justiciado a un hombre por asesinato, es un lugar muy extraño para un encuentro amoroso. Puede que la amante del asesino tuviera algo que ver con el asesinato o quizá fueran a castigarla de todos modos, porque el cadáver del asesino la llama para que huya. Es raro, claro, lo del cadáver que habla, pero es en la tercera estrofa cuando El árbol del ahorcado empieza a ser desconcertante. Te das cuenta de que el que canta la canción es el asesino muerto, que sigue en el árbol. Y aunque le dijo a su amante que escapara, no deja de pedirle que se reúna con él. La frase "donde te pedí huir y en libertad juntos correr" es la más inquietante, porque al principio parece que está hablando de cuándo él le pidió a ella que huyera, seguramente para ponerse a salvo. Pero después te preguntas si se refiere a que vaya con él, que vaya a la muerte. En la  estrofa final queda claro que eso es justo lo que el hombre espera, que su amante se ponga un collar de cuerda y cuelgue muerta del árbol junto a él.
Los Juegos del Hambre. Sinsajo.
Suzanne Collins.