Eres mi visita número

Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de agosto de 2013

Watamote!

"No importa cómo lo mire, es culpa vuestra que no sea popular."
Nunca me ha importado el quedarme atrás, o al menos eso pretendía demostrar. Ni siquiera los insultos me afectaban, o al menos eso era lo que parecía. No es que yo haya decidido el estancarme en el mismo estado que hace cuatro años (incluso más).
¿Para qué quiero engañarme?
Siempre he querido ser, no popular del todo, más bien alguien querida por todo el mundo, o la mayoría de él. Ser amable con todo el mundo, no funciona. Mirar con el ceño fruncido a cualquiera que posa sus ojos en mí, no funciona. Intentar ser invisible y que nadie note que esté ahí, no funciona. Vestir como las demás personas de mi edad, no funciona. Pretender ser una persona que no eres, no funciona. Y me estoy quedando sin verbos... Nada funciona...
Nada de lo que hago conseguirá que alguien se fije en mí dos veces seguidas, y realmente comienza a doler, demasiado.
Todas las personas que conozco han conseguido encontrar a alguien que, al menos por un rato, quiera estar con ellas siempre. Eso ha acabado, no para todas pero sí para la mayoría, pero aún así lo han conseguido. Me siento como un extraterrestre, e incluso los extraterrestres acaban gustando en los mangas que leo, o en los animes y las series que veo. Estoy pensando que incluso Tomoko, personaje principal del MangAnime que da nombre a esta entrada, acabará gustando a alguien, tarde o temprano. Más temprano que tarde, si lo comparas conmigo.
Ya estoy harta de pretender que me gusta la soledad; estoy harta de fingir que paso de todo; estoy harta de hacer creer a mi familia y amigos que no me importa lo que me ha ido ocurriendo en el pasado. No me gusta, no paso, y me importa.
¿A quién pretendo engañar?
Estoy rota por dentro. Pero no de ese modo en el que las cicatrices acabarán curando y optaré por olvidarme de ella. Más bien del modo en el que nadie quiere arreglarme, ni se acerca a intentarlo por lo menos.
No soy una persona interesante, ni interior, ni exteriormente. Por supuesto que nadie querría acercarse a mí del modo en el que a mí me gustaría. ¡Ya no quiero más amigos! ¡No aguanto esto más!
Me desespera, y duele, duele, duele, duele demasiado cuando quieres llorar y acabas haciéndolo. Mañana, mañana, y también mañana pasará lo mismo, nada será nuevo e interesante para mí. Otra vez la misma desesperante y estúpida rutina de siempre.
Es inútil decir que me siento sola si no salgo de mi casa y no paro de ver anime. ¿Cómo planeo encontrar a alguien para no estar sola?

Otra vez lo mismo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Una parte nueva.

       Mi vida está cambiando. Lo sé, lo acepto, me asusta y me gusta a la vez. Tanta confusión de sentimientos no puede ser buena, y menos tan a la vez. Hay tantas preguntas típicas que no se producen en estos días en mi mente, y creo que comienzo a hacerme cada vez más consciente de mí misma. Comienzo a creer más en mí como yo sola.
      No quiero decir, con todo esto, que Judith haya desaparecido para siempre, sigue ahí pero cada vez más débil. Dudo mucho que consiga irse algún día, ni siquiera en uno muy lejano, aunque está menos presente que antes.
      Empiezo a entender un poco más por qué hago las cosas que hago, o por qué me expreso de este modo. Ya no me cuestiono tanto aspectos de mí misma, o de cómo hago ver a las personas lo que realmente soy. Si bien todavía no he conseguido ser yo la que empiece una conversación en los momentos en los que me quedo a solas con gente que no conozco, al menos ya no me siento tan incómoda entre ellos como antes. Y, curiosamente, me siento menos incómoda con chicos que con chicas...
      Hoy he descubierto algo que me ha sorprendido, por fin, y después de demasiado tiempo dándole vueltas a la cabeza, me he dado cuenta de que quiero estar sola. No sola en el sentido de ser autista, o de encerrarme en mí misma -incluso más aún de lo que a veces hago-, hablo sola en el sentido de sola. Y esto no quiere decir que ya no sienta lo que siento por él, lo cual creo que nunca va a desaparecer, ni siquiera quiere decir que me sienta una mierda porque solo quiera que seamos amigos, esto quiere decir que todavía no estoy preparada para mantener una relación amorosa a larga distancia.
      Me gusta tanto estar sola. Me cuesta tanto expresar mis sentimientos cuando estoy cerca de gente a la que quiero, o a la que comienzo a sentir más cercana a mí. Pocas veces le he dicho te quiero a alguien, no con esas palabras al menos. Pocas veces me siento cómoda dando dos besos a una persona que acabo de conocer, y mucho menos abrazar a esa persona unos meses después de amistad. Y últimamente como que lo busco, ¿o tal vez me lo merezco? No solo me sorprendió la semana pasada la bienvenida tan calurosa que tuve por parte de mis compañeros de piso, ya no solo digo de apartamento, también me ha sorprendido hoy que uno de los chicos me haya abrazado, si no que me ha sorprendido el hecho de que me he sentido bien al recibir cariño de unas personas que, aunque no lo haya admitido en alto, también comienzo a sentir afecto por ellas.
       Pero aún así quiero más.
       Es raro que sea yo la que está escribiendo esto a las casi dos de la mañana. Y es raro que lo esté escribiendo hoy después de cómo me he estado sintiendo últimamente.
       Creo que no solo me siento así porque intuía, y al final he sabido, la respuesta que él me iba a dar. Creo que es por algo más que ahora mismo no consigo poner nombre.
       Ayer salimos de cortos por la Catedral de León. Íbamos unas trece personas, de las cuales cuatro eran desconocidas para mí -a los dos chicos sí que los he visto varias veces porque viven en mi piso-. Salí un poco, no digamos a disgusto, sin muchas ganas. Y al final hasta me lo pasé bien.
       Hoy hemos ido siete personas a ver Lo Imposible en el cine, siete de las cuales una era mi compañera de apartamento, uno de los chicos de al lado, mi tocaya, y tres chicos, uno de ellos salió con nosotros de cortos, el otro ya lo conocía de antes (es un veterano de la residencia) y el otro lo he conocido hoy -por así decirlo-. Y, una vez más, el menos no todo el rato, no me he sentido como un bicho raro...
       A decir verdad, podría haber sido mejor, podría haber entablado una conversación interesante con dos de los chicos, o aunque fuera no interesante también. Podría haber participado más en todo. Pero también sé que he hecho más de lo que ya de normal hago con gente desconocida, y que, espero, poder mejorando en esto de hacer nuevas relaciones poco o a poco. También espero que, las demás personas, entiendan que soy nueva en esto, y que la timidez no es porque yo sea rara, es porque soy así, porque mucha gente me ha hecho daño en el pasado y aún estoy un poco resentida por todo aquello. Y que me cuesta, me cuesta coger confianza después de ello...
       Por último decir que, no es que esté contenta -en realidad estoy un poco deprimida, tal vez la película me ha afectado demasiado (sí, he llorado, ¿qué pasa?)-, estoy algo orgullosa de mi misma... No tanto como me gustaría, pero algo sí lo estoy. Para qué mentir.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ware, yami tote... II

       Yo, la oscuridad... 
       Mis demonios interiores, una vez más, no me dejan en paz, ¿o es Judie? A veces siento cómo si desapareciese, otras cómo si reviviese, pero nunca, nunca, está ahí cuando se la necesita.
       Después de lo que ambas hicimos la semana pasada... Justo hace una semana... Nunca nos creí capaces de hacer aquello, pero se sintió demasiado bien y a la vez bastante extraño. Una no se declara todos los días al chico que siempre ha estado en su cabeza, ¿verdad? Debería sentirme orgullosa y contenta de ello, más aún cuando él me contestó y me trató mejor de lo que pensaba... ¿O fue una bonita forma de decirme que ni una mierda me va a dar una oportunidad cuando sea que haya despejado su mente?
       Seguro que la respuesta no es tan retorcida y compleja como me la espero. Pero puede que sí. Ya no sé ni qué pensar.
       Dios, hace una semana me sentía tan bien. Me sentía como all sunshine and rainbows. Y ahora, siete días después, vuelvo a estar "deprimida". Todo lo deprimida que ella me deja estar, claro. No encuentro una salida fácil a todo esto, y no sé por qué me como tanto la cabeza por una chorrada. Sí, puede no decirme nada, nunca, seguir con este silencio que ni el diamante consigue rajar, con el silencio que poco a poco divide mi alma en dos, una vez más.
       ¿Lágrimas? Ojalá todo fuera tan sencillo como dejarme caer en un rincón a llorar. Pues, al fin y al cabo, el viento se llevaría mis lágrimas y luego volvería a estar como antes. Rota por dentro. Una vez más yo, la oscuridad...
       Mire donde mire, está él; y eso ayuda más bien nada.
       ¿De quién fue la idea de contarle todo? La respuesta fácil sería Judith, por supuesto, pero nunca es una respuesta fácil en mi cabeza. Ni siquiera sé cuándo es ella o soy yo, ni cuándo al revés. Tan siquiera estoy completamente segura de que ella exista de verdad.
       Digamos que todo esto ha ocurrido porque, por primera vez en mi vida, he conseguido hacer amigos en una nueva ciudad sin proponérmelo y siendo yo misma. Así que ¿por qué no contarle a él todo? Yo me iba a sentir mejor... ¿Egoísmo? Puede... No sé. Lo único que se me pasó por la cabeza era dejar de sentirme odiosa por las noches, por las mañanas... Y ver ¿qué pasaría sí? El resultado podría haber sido catastrófico y, una parte de mí, deseaba que hubiera sido catastrófico.
       Creo que esto es un nuevo tipo de locura.
       Una locura retorcida y odiosa.
       He abierto mi corazón y no sé lo que he recibido a cambio. La próxima vez me lo pensaré mucho antes de hacer una locura. Juntaré los pros y los contras de mi decisión en mi mente, por vez vigésima, y dependiendo de cuáles de ellos pesen más haré lo que sea apropiado.
       Mi corazón me dice una cosa, mi cabeza otra. Cas dice no saber a qué me refiero. Crowley me pide todas las cosas perversas que mi corazón anhela de una manera u otra. Yo deseo que todo se resuelva pronto o explotaré. Y Judith... Bueno, Judith ha vuelto a desaparecer en mi cerebro, una vez más.
       Lo que Billie dice es "Estoy tan cansado de estar aburrido. Tan aburrido de estar cansado", y creo que tiene razón.


P.D. Quiero un libro de Haruki Murakami (Por si a alguien le interesa lo cual no creo).

lunes, 22 de octubre de 2012

Extraña añoranza.

       Esta mañana me he levantado bastante sentimental y la verdad es que no entiendo por qué.
       He ido a clase, como ya es mi rutina desde hace casi un mes, y cuando me he sentado al lado de mi compañera me he sentido extraña. Estaba en el aula pero no lo estaba. Otra compañera escribía en la pizarra una de las prácticas, la profesora hablaba y yo copiaba lo de la pizarra pero mi mente estaba en otra parte.
       Me he sentido extrañamente extraña. Echaba de menos la Escuela de Arte de Pamplona. Echaba de menos los primeros y nerviosos días del curso pasado, la soledad que sentí en el principio y que quería que desapareciera. Extrañaba el olor a aguarrás que impregnaba siempre, a todas horas, los pasillos y las escaleras de las instalaciones. La gente apalancada en la puerta a las casi ocho de la mañana fumándose el último cigarrillo antes de que comenzasen las clases. Echaba de menos ver a los que luego fueron mis amigos cuando pasaba delante de ellos.
       Echo de menos incluso las aburridas clases de Velasco en las que me dedicaba a dibujar manga. O las de Historia con los comentarios pornográficos de las fotografías que nos ponían. También las pesadas y tediosas clases de "dibujo". Las lecciones de Photoshop, las de objetivos, las de Medios Audiovisuales.
       Pero sobre todo extraño los recreos. Esos primeros yéndome a casa por no quedarme amargada en los pasillos. Los últimos que pasaba en el pasillo, enfrente de la biblioteca al lado de la máquina del café (que luego nos cambiaron de sitio), las conversaciones, de todo menos normales, que teníamos en esa escasa media hora. Ver a Lydia hacer el idiota todo el rato. A Maite y sus cosas, y su historia de cómo conoció a su novio. Enrique y su extraña rapidez al aprenderse mi nombre. Hanna y cuando gritó, pene.
        Sé que no es bueno apalancarse en el pasado y desear que vuelva. Sé que no debo dejarme llevar por los recuerdos y las cosas que me gustaría que fuesen recuerdos bonitos. Echo de menos tantas cosas... Puede que no fuera mi mejor año, pero estaba a gusto. Tan a gusto...
         Debo dejar eso en mi memoria y seguir hacia delante, lo sé, pero últimamente me resulta tan extraño todo... Pensar que hace un año estaba en Pamplona y ahora en León (donde la gente es simplemente genial, también)... Pero no puedo dejar de echar de menos los viejos tiempos...


Gonna build it up just to
burn it down.
You're the princess
I'm a fucking clown.
Stop the presses 'cause I'm killing time,
won't you be my bloody valentine?
You're just a fucking kid.
And no one ever gives you a break.
You wanna Señorita but
now your heart is gonna break.
You're angel blue
with teenage traces
Angel blue
with pretty faces.
Stab my heart like a stick in the mud.
Cut my chest
just to see the blood.
Now I'm singing out the alphabet
as the tears are putting out my cigarette.
We'll hit the cemetery
so we can see the holiday lights.
Waking up the dead
and everything will be alright.
ALRIGHT.
Stuck in the middle between
Heaven and Hell.
Alright,
trying to find my better angels.

Angel Blue.
GreenDay

domingo, 27 de mayo de 2012

I could kill myself...

Parte de ti sabía que ibas a necesitar un amigo. Parte de ti sabía que el plan, incluso cuando estaba funcionando, no funcionaría. Me pregunto por qué estás sentado en el suelo en lugar de dirigirte a la puerta. Supongo que hemos resuelto el por qué me estás viendo, tu amigo suicida. ¿Por qué quieres suicidarte? La muerte no es interesante. Tú existes para lo que es interesante. La muerte es lo opuesto a un acertijo interesante. Es la nada eterna. Pero tú ya no encuentras la vida interesante. 


Deja de ser un idiota. ¿Cuántos cambios patéticos tengo que aguantar? El plan no importaba. Tu plan de reemplazar ese plan no importaba. Después de que muera un amigo, lloras por un tiempo, y luego vuelves a hacer lo que amas. 


¿Qué hay de Dios? ¿Ni siquiera en algún hueco profundo de algún lugar remoto de algún oscuro rincón de tu mente? Tienes que tener algo a lo que aferrarte. ¿Puedes terminar con tu vida basándote en algo que no crees? ¿Qué hay del amor? Sé que crees en el amor. Levántate. No tienes que morir aquí.


No como un castigo. Como una recompensa. Pienso... que has sufrido bastante. Has dado suficiente. Pienso que necesitas una oportunidad de rendirte. Aceptaste la decisión, de que poner punto final al dolor era mejor que el dolor. ¿Por qué no te puedes dar a ti mismo ese regalo?


Tengo una oportunidad de evitar esto. Esto era diferente... Puedo cambiar. 




Creo que esto lo dice todo. Son frases que el subconsciente de House le ha dicho cuando estaba a punto de morir abrasado, y sin poder evitarlo me ha recordado a mi... Podría sonar a locura, pero este capítulo de House, pena que sea el último, me ha llegado más que los demás, y puede ser porque me recuerda a mi por lo que he acabado admitiendo que me ha ayudado a ver la vida con positivo.
Mi madre siempre me ha preguntado qué es lo que me gusta de la serie. Dice que a ella le causa tristeza y la hace sentirse agobiada. Y nunca he podido darle una respuesta que me guste de verdad.
Podría decirse que me gusta House porque en cierto modo me siento identificada con él, en bastantes cosas, aunque no en todas... Y este capítulo me ha recordado a uno de mis peores momentos, y me ha ayudado a darme cuenta de que hice la decisión correcta, así como House la hizo en su peor momento... Ha tomado la decisión de seguir con su vida...

domingo, 20 de mayo de 2012

Fin de semana "Mangástico" Parte 2. El Expomanga.

Habiendo conseguido dormir más o menos una hora de un tirón, nos levantamos, había que vestirse para bajar a desayunar. Un chico borroso, pues yo no llevaba puestas las gafas, hablaba con Silvia sobre cucarachas, intenté no seguir la conversación, sin mucho éxito.
No sé qué hora sería exactamente cuando fuimos a la entrada del Colegio Mayor, estábamos esperando a dos personas más que iban a venir con nosotros al Expomanga. Nos colamos, literalmente, en la fila del desayuno. Mientras desayunábamos hablamos sobre manga, y algunas personas se nos quedaban mirando como si estuviéramos locos, y claramente sin entender una mierda. Nos metimos con unos cuantos porque no iban a ir, y ni siquiera sabían qué diablos era el manga (sí, lo nunca visto. Unos frikis metiéndose con unos normales).
Nos dispersamos cada uno a nuestros "cuartos" a cambiarnos de ropa. Sí, todos nos disfrazábamos.
Me visto primero, y luego me voy al cuarto de baño a maquillarme. Comenzando por la base blanca de la cara, ya comenzaba a parecerme a un muerto viviente, y una vez ya estaba más blanca que la pared del baño me dispuse a ponerme con las ojeras. Sigo diciendo que mi madre maquilla mejor, pero no me quedó ni tan mal, después de todo. Y por último, la peluca. La tuve que despeinar la mejor que pude, porque el señorito L lleva el pelo sin peinar desde siglos. Queda decir que no lo conseguí demasiado bien.
Cuando ya habíamos terminado de prepararnos bajamos a esperar a los demás para coger el metro. Una vez todos reunidos, nos dirigimos hacia Atocha donde tomamos el metro. Todo el mundo se nos quedaba mirando, ¿quién no lo haría al ver un grupo de seis personas, las seis con camisetas blancas, y dos con pelucas de colores chillones, uno con peluca azul, y otra con peluca roja?
Luego casi nos perdemos para encontrar el maldito lugar. Menos mal que había gente con pelucas delante nuestro, que si no no sé a qué hora llegamos. Cuando por fin nos ubicamos se nos cae el alma a los pies, delante nuestro estaba la fila más larga que he visto en mi vida. Nos colamos porque habían unos amigos por en medio de la fila, aunque tuvimos que esperar nuestra media hora. Con un calor insoportable, con la peluca picando todo el maldito rato pensaba que me iba a desmayar de un momento a otro. Al menos me entretuve viendo a la gente disfrazada, y gritando de vez en cuando: ¡Mira, va disfrazado de Finn el de Hora de Aventuras! 
Sí, la gente se suele disfrazar de todo, no solamente de personajes manga.
Mi entraduca bonuca :3
Por fin llegamos a las taquillas, la espera había merecido la pena.
Entramos al pabellón donde estaba el Expomanga. (No, no quedaban tomos manga). A partir de entonces fue disfrutar. La gente disfrazada nos acorralaba fuésemos donde fuésemos, gente con camisetas de Avenged Sevenfold, y heavies de pelo largo. Vamos, que estaba en mi paraíso privado.
Miramos todos los estans que pudimos, visionando las cosas que después de comer nos íbamos a comprar, y disfrutando de las exposiciones de dibujos (sobre todo la de Dragon Ball). Vimos las 6 bolas del Dragón, merchandaising de la serie, incluso dibujos OFICIALES del anime.
Yachiru. El cosplay de la niña.
Antes de ir a comer vimos una especie de entrenamiento de artes marciales con gente disfrazada y sin disfrazar. Y algo que me mató, no literalmente, una niña vestida de Yachiru de Bleach, juro que si hubiese podido me la hubiese llevado conmigo. Y su madre orgullosa nos dijo: Es mi niña. Juro que me enamoré de ella.
Nuestras tripas debieron de comenzar a sonar al unísono porque todos nos pusimos de acuerdo en dejar de dar vueltas para ir comer ramen por 4€, pero al ver la fila gigante que había para pedir comida decidimos salir fuera a comer otra cosa. Y yo que me quedé con ganas de probar el ramen.
Decidimos quitarnos las pelucas, porque eso picaba que parecía que teníamos piojos. Yo me puse coleta porque se me pegaba el pelo a la cara del calor que hacía. Comimos en Rodilla. 4 sandwiches y bebida por 6'60€. Nos quedamos en el piso de abajo porque en el de arriba no había aire acondicionado y nosotros necesitábamos estar frescos.
Terminamos de comer y, DE VUELTA al Expomanga. Uno se fue porque tenía que ir a estudiar y ya había comprado todo lo que quería, y los cinco que quedábamos decidimos ir a gastarnos el dinero. Me compré varias cosas que había visto en la primera vuelta: un cabezón peluche de Iron Man, otro peluche de Renji, la taza del personaje del que iba disfrazada y una figurita de Ichimaru Gin. Así como varias cosas de One Piece, un sombrero y una chaqueta mientras una cantante chirriosa destrozaba canciones de series anime.
A las cuatro nos sentamos porque uno de nosotros se iba a presentar a un concurso de dibujo y estábamos agotados y quedaba media hora para que el concurso comenzase. Así que nos quedamos observando a los cosplayers que pasaban delante nuestro.
Anécdota: mientras esperábamos a que fuesen las cuatro y media delante de nosotros había un tipo disfrazado de perro gigantesco, y había un niño negrito mirándolo todo el rato con cara asustada, el perro se acerca a él y el niño corrió al encuentro de su padre asustado. Qué risas... Luego el del perro se ponía triste y otro le acarició para alegrarle.
Por fin comenzó el concurso, y cuando acabó nos fuimos a ver un espectáculo de tambores japoneses mientras los del concurso decidían a los ganadores. Quedó cuarto.
Y luego nos fuimos otra vez a por el metro. La gente me observaba porque llevaba puesto el sombrero de paja que me había comprado. Cuando llegamos a Atocha nos fuimos a comprar la cena. Cenamos con unos cuantos del Colegio Mayor y luego nos fuimos de fiesta con ellos.
No teníamos muchas ganas de marcha pues llevábamos prácticamente todo el maldito día de pie, y lo único que deseábamos en ese momento era tumbarnos en la cama y dormir. Es la primera vez que salgo de "fiesta" con personas que prefieren dar una vuelta hablando sobre cosas frikis.
Aún así, aguantamos hasta las dos de la madrugada que nos fuimos Silvia, Marta (una de las chicas que habían venido con nosotros al Expo), Víctor y yo a coger el autobús que nos llevase a el lugar donde dormíamos...

..THE END

viernes, 18 de mayo de 2012

Fin de semana "Mangástico" Parte 1. La llegada.

Era la primera vez que iba a ir a una cosa de esas llamadas Expomanga y sin poder evitarlo estaba nerviosa ya desde una semana antes. Iba a ir con un disfraz que muchos podrían llamar cutre, pues no me había comido demasiado la cabeza ya que el "cosplay", como se llaman en estas ocasiones, constituía una camisa blanca, un pantalón vaquero normal, la cara blanca, ojeras negras bajo mis ojos y una peluca negra. Puede que alguno conozcáis al personaje L de Death Note, pues yo iba de ese tipo inteligente. En un "crosplay" (cuando te disfrazas de alguien de distinto sexo que tú) no muy currado, pero épico donde los haya. Más típico incluso que el ya conocido Naruto del manga del mismo nombre, o Monkey D. Luffy de One Piece. 
El Expomanga era en Madrid por lo tanto tuve que coger un billete de autobús para irme a esa inmensa ciudad. 
Era el viernes por la mañana y mis nervios estaban a flor de piel; subí al trastero a por la mochila que iba a llevar para pasar el fin de semana en el Colegio Mayor donde vive una amiga de la ciudad, y me hice sangre en el maldito dedo. Luego hice la mochila cuando mi madre vino y terminamos de comer, ya pensaba que no me iba a caber la peluca, y las demás partes del "crosplay", por hablar con propiedad, pero casi milagrosamente ¡CUPIERON TODAS LAS COSAS! Mi madre se suele pasar siempre con las cosas que mete en mi mochila, o en su defecto maleta, cuando me voy a algún sitio a pasar unos días. En este caso han sido: mantas, que no utilicé y galletas, que tampoco comí.
Una vez en la estación de autobuses de Logroño tuve la duda, al montarme en el autobús y después de que mis padres metiesen mi mochila en el maletero, de si ese era el lado donde debía de ir mi equipaje o por el contrario nos habíamos equivocado. Descubrí que estaba en su sitio correcto cuando llegamos a Soria, casi dos horas después, y no abrieron el lado donde yo tenía mi mochila. Menos mal que me fui a Pamplona a estudiar, porque definitivamente Soria NO está más cerca de Logroño que Pamplona.
En la segunda parte del viaje en autobús, la más larga, nos pusieron una película The Debt (la recomiendo) trata sobre un grupo de tres judíos cuya misión es capturar con vida para llevar a juzgar a un cirujano nazi. Acabó la película a unos cuantos minutos de llegar a la gran capital de España. Podía ver la T4 enfrente de mí, quedaba cada vez menos. Como suele hacer el autobús pasó por Barajas y luego fue de camino a la Estación Avenida de América donde me iba a dejar. Llegué a las nueve y media pasadas, casi las diez. Bajé del bus, cogí mi mochila y me fui camino al metro. Era la primera vez que cogía el metro sola, así que os podéis imaginar cómo estaba. 
Pagué 1'5€ y me bajé al Anden 2 donde debía coger la línea 6 que me llevaba hasta Atocha. El primero lo perdí, pero voluntariamente, no me gustaban mucho las pintas de unos que iban a montarse en el mismo que yo, así que esperé al siguiente. Total, solo tenía que esperar unos 6 minutos más.
Milagrosamente no me perdí, y llegué a Atocha sana y salva. Allí me esperaban mis amigos, Silvia y Víctor. Como era la hora de cenar nos fuimos a comer una porción de pizza que valía bastante barato, cuando nos lo acabamos fuimos a un chino a comprarnos un helado, el mal genio que tenía el jodido chino, creo que era el primer chino que tiene los ojos rasgados de hacer fuerza para intentar cagar.
Y ahí, íbamos nosotros, con dos pirulos y un helado de Nesquik camino al colegio mayor de Silvia.
Una vez en él nos pusimos con el portátil a hacer una tweetcam. En un principio no teníamos muchos seguidores. A eso de las doce de la noche, una hora más, una hora menos, alguien llamó a la puerta de la habitación, fue Silvia a abrir, alguien con acento de gallego hablaba en el pasillo y, de repente, el mismo tipo con acento estaba delante nuestro en calzoncillos, sí, habéis leído bien. Pero el caso es que ésto nos subió los seguidores. Luego se pusieron, entre el gallego y un amigo suyo, a competir para ver quien de ellos dos tenía la ropa interior más bonita.
Creo que no hay mucho más que añadir del primer día. Nos metimos a un poco más de las dos de la madrugada a la cama, mientras los de al lado se lo pasaban haciendo ruido. Intenté dormir de un tirón, pero he de admitir que no lo conseguí. Hacía demasiado calor, mi nariz comenzaba a picar cada dos por tres, y una graciosa con voz de pito se puso a cantar a eso de las cinco de la madrugada.

CONTINUARÁ.....

sábado, 28 de abril de 2012

Celos.

Todo lo que hay en este mundo
existe para acorralarte.

Rangiku: - ¿Cómo es que estás tan apagada hoy?
Orihime: - ¡¿Eh...?! Qué va, si no...
Rangiku: - Cuéntame. Te escucho.
Orihime: - En serio... No me pasa... Nada...
Rangiku: - Si no me lo cuentas, lo pasarás peor.
Orihime: - ... Kuchiki... Es extraordinaria, ¿verdad? Kurosaki... Estaba tan deprimido... y, de repente... Ella consigue que vuelva a recobrar el ánimo. No soy... una buena persona. Tendría que bastarme con que Kurosaki haya vuelto a ser él mismo. Eso es lo que debería pensar. Kuchiki ha vuelto. Gracias a ella, Kurosaki está bien otra vez... Debería alegrarme. Y sin embargo... ESTOY CELOSA... CELOSA DE ELLA. Kuchiki es amable... Fuerte... Guapa... Sabe cómo animar a Kurosaki. Y la quiero mucho. No entiendo por qué en el Instituto no me sentía así. Ha sido al volver a casa que me he derrumbado... No me gusta ser así. Me siento despreciable...  ¿Rangiku?
Rangiku: - Tonta. Dejad las cosas cómo están. Kuchiki y tú. Ichigo todavía es un niño que no ha crecido del todo. Ahora mismo os necesita a las dos. ¿Qué tiene de despreciable sentir celos? De esa manera estás empezando a aceptar una parte de ti. ¿Sabías lo sencillo que resulta huir del problema y culpar al otro? Tú no huyes, lo estás aceptando. Yo diría que eres admirable... Orihime.


Somos peces frente a una cascada.
Somos insectos en una jaula.

Somos los restos tras una violenta ola.
Los huesos de la calavera.
Una corriente de poder; una ballena que todo lo devora.

Somos un toro de cinco cuernos.
Somos un monstruo que escupe fuego.
Somos el niño que llora.

Sí. Somos los envenenados por la luz de la luna.


P.D. Así es cómo se siente.

miércoles, 18 de abril de 2012

Senbonzakura Kageyoshi.

Los pétalos de cerezo bailan alrededor del cielo frío de primavera.

Mirase por donde mirase solo encontraba aquellos hermosos árboles de flores aún más hermosas. Era como si quisieran decirme algo. No estaba despierta, eso lo podía notar, pero tampoco me encontraba dormida. 
Blanco y rosa por todas partes, recordaba a mi mundo interno. Era mi mundo interno. De ahí que no supiera si estaba soñando o no, siempre me había sentido confusa.
Parecía que estaba sola en el lugar, pero tenía compañía. Estaba él. No entendía qué hacía aquí, en mi sitio privado, dónde sólo yo conseguía entrar. Dónde vivía ella. Me miró a través de sus ojos marrones intentado descubrir algo que sólo él sabía qué era. Siempre parecía hacer lo mismo. Me puse nerviosa. Siempre me había puesto nerviosa, pero esta vez aún más. Tal vez porque era la primera vez que estábamos solos. Sin nadie a nuestro alrededor.
Era una despedida. Yo lo sabía, él también.
Ninguno de los dos hablamos durante un largo rato, se acercó a uno de los cerezos y cogió una flor en su mano. Yo le observé como paralizada. Sonrió, tal vez acordándose de algo, tal vez para mi. No pregunté. Más que nada porque las palabras no me salían, se habían quedado atascadas en mi garganta. 
Recordé que últimamente me evitaba, solamente me miraba como con tristeza, como alejándose poco a poco de mi. Aunque la verdad era que siempre me había mirado de esa forma, excepto en dos o tres ocasiones cuando me sonreía, y me acababa de dar cuenta de ello. Me sentí peor de lo que ya estaba.
Él soltó la flor del árbol y vino hacía mi. Estaba nervioso, se lo pude en sus ojos. Me tendió la flor rosa, y yo la cogí. Era un regalo de despedida.
A continuación, me dio la espalda, marchándose. Pero yo le detuve cogiéndole del brazo. No quería que se fuera, no quería que me evitase, me dolía cuando lo hacía, aunque nunca se lo había confesado. Siempre había pensado que él no debía saber nada, porque sabía que de un modo u otro le iba a doler, como a mi me dolía cuando no me dirigía la palabra, cuando evitaba toparse con mis ojos, o cuando apartaba la vista cuando yo le miraba. No me gustaba que la gente supiera de mis sentimientos, y menos él. Aunque sabía que él no era como los demás chicos de su edad. Me había acogido sin preguntarme nada al respecto, me había invitado a ser su amiga sin querer saber de qué le conocía. Él era la única persona que me había hablado sin mirarme mal, sin creer que estaba loca. Y ahora no iba a volver a verle. No iba a volver a oírle reír, ni hablar. Era la última vez que le podía decir todo lo que nunca me había atrevido decirle, y no estaba dispuesta a dejarle escapar.
Quería decirle que por él había comenzado a escuchar a su grupo favorito, que había sido gracias a él que no me sentía sola, que él era la única persona que me había aceptado por como era a la primera, que siempre que me hablaba había conseguido arrancarme una sonrisa aunque no siempre visible, que cuando me hablaba mi corazón latía con demasiada fuerza, que no podía quitarme sus ojos de la cabeza, ni el sonido de su voz, que era una de las pocas personas que me comprendía. Quería decirle que le quería, que incluso le amaba. 
Pero cuando me miró todo lo que le quería decir se fue de mi mente, como si nunca antes hubieran estado en mi cabeza.
Sonrió de medio lado, me quitó un mechón de pelo de la cara con cariño, cogió mi mano que le había agarrado el brazo y mirándome a los ojos me susurró:
- Te amo.
Y desapareció para siempre de mi lado.

Dear God the only thing I ask of you is to hold him when I'm not around, when I'm much too far away... We all need that person who can be true to you but I left him when I found him and now I wish I'd stayed... ’Cause I'm lonely and I'm tired... I'm missing you again oh no...
Once again

domingo, 1 de abril de 2012

Thank you.

Los pétalos de cerezo bailan alrededor del cielo frío de primavera. Te marchas, con tus ilusiones y añoranzas. Cuando te vayas te quiero decir, debí habértelo dicho, puse mi más bella sonrisa, tan bella como un jardín, para enviártela junto a un mensaje.
Gracias, por reír a mi lado. Gracias, por llorar junto a mí. No te preocupes, todo estará bien. Sigue avanzando por el camino en el que confías.
Sólo a ti abrí mi corazón y te conté mis secretos. A veces peleábamos, discutíamos pero la gente que perdona es difícil de encontrar, ¿no crees?
Si hay momentos difíciles, en ese instante llámame. Estarás bien no importa lo lejos que estemos. Estarás bien porque somos amigos.
Aún si te casas, si envejeces, no importa cuánto tiempo pase, tú siempre serás el amigo del que tanto estoy orgullosa.
Estos tiempos duros avanzan, sigue adelante sin dudar.
Hasta luego. Todo empezará a partir de ahora. Hasta pronto y no lo olvides: siempre seremos amigos. Estarás bien, no estás solo. Siempre tendrás un lugar al que regresar...

sábado, 31 de diciembre de 2011

"Resumen" 2011.

Paso de comentar lo mierda que ha sido el año, escribir todas las desilusiones que he recibido, y contar mis penas más detalladas de lo que ya las suelo contar aquí.
Me gustaría poder escribir todo bonito y maravilloso, como si hubiera vivido un cuento de hadas, pero la verdad es que no debo mentir. Ha habido momentos buenos, malos y regulares. Hay más malos y regulares que buenos pero eso ya es como una especie de tradición.
Diría algo bueno, algo malo y algo regular de cada mes, pero para seros sincera no los recuerdo todos.
Escribiré las cosas que me han pasado sin seguir un orden en especial, las escribiré a medida que me vaya acordando de ellas.
Desgraciadamente este año he perdido alguna que otra persona importante en mi vida, así como se han cumplido dos años desde que James Owen Sullivan, The Rev para todo el mundo, nos dejó y se fue a un lugar mejor, si es que existe tal lugar. También se murió mi querido Mark, a quien recordaré por siempre, y a quien querré hasta la eternidad. Espero que allá donde estés seas más feliz de lo que has sido en vida y que te acuerdes de mí como yo me acuerdo de ti. Hubo una pérdida de alguien que no conocía mucho, por no decir apenas, pero que ha sido una mala noticia de todos modos, y esas era Vale, con la que solo hablé una vez en la GDH, o al menos una que yo recuerde...
El verano no fue tan mal después de todo, a pesar de que no pude ir a ver a Avenged Sevenfold en concierto en Madrid, ni tampoco pude ir con mis padres a Londres por culpa de los altercados que hubo en parte de la ciudad la semana antes de que me fuese, pero al menos pude ir a Madrid a visitar a Mara y pude montarme en el metro en el que me hicieron una super-mega genial entrevista en inglés. Fui a Asturias con mis amigas de vacaciones a visitar a otra amiga a Gijón. Me invitar al Drumming Festival en La Rioja, donde descubrí al genialoso Adler de Lamb of God. Vamos, que casi ni he pisado mi casa este verano.
También en verano se acabó mi infancia, ya que no van a salir más películas de Harry Potter, ni libros tampoco, simplemente porque ya no hay más. Siempre me quedará Pottermore, para ser sincera. También me quedarán los libros y películas que tengo en casa para revivir de nuevo todo ese mundo fantástico del mago más famoso de todos los tiempos, sin contar con Merlín y Gandalf.
Acabé Bachillerato, aunque me costó lo mío, aprobé la prueba de la Universidad para mi gran sorpresa, y me cogieron en tres sitios para hacer fotografía. Al final me quedé con la Escuela de Arte de Pamplona. Allí he conocido a varias personas geniales y he hecho nuevos amigos, por así decirlo. Aunque solo les conozco desde hace un mes y medio. No sé si ya les puedo llamar amigos.
Este año ha sido uno de los más marchosos de todos, porque he cogido una especie de adicción mala a salir por la noche hasta las tantas de la mañana. Más de una noche me ha amanecido. Una de esas noches desayunamos sin haber dormido nada. El día de mi cumpleaños, también ha sido el año en el que cumplí la mayoría de edad, volvimos en el primer autobús de la mañana. Y un día en verano que nos fuimos a un pueblo cerca de la ciudad ayudamos a un chico que estaba tirado en la calle, solo y más borracho que una cuba (vaya nochecita aquella... Y lo que me pude reír).
Hace tres días fui a Madrid de nuevo a ver a otra amiga, esta vez tocó a Leyre. Fui en autobús, yo sola, todo un logro. Nos encontramos en el metro donde vi a dos personas de mi anterior instituto en la puerta del metro (impresionante). Dimos varias vueltas por la ciudad, me enseñó varios sitios que no había visto en mi vida o que no recordaba, comimos en un sitio llamado Rodilla, dimos más vueltas, comí Yorgurtlado (yogur, nueces, fruta, nueces, yogur y chocolate), y volvimos al metro y del metro al autobús. El viaje de vuelta fue más largo que el de ida, no sé si mi dolor de piernas tuvo algo que ver en ello, y llegué a las doce y cuarto a Logroño.
Y a ver cómo va la última noche del año 2011 y la primera del 2012.
Esperemos que el año que viene no se acabe el mundo, porque aún debo hacer un montón de cosas y además debo morir en un concierto de Metallica, por el 2017. Lo último es broma.
Feliz fin de año y año nuevo.

P.D. Espero que vuestro 2011 haya sido de lejos mucho mejor que el mío.

martes, 27 de septiembre de 2011

Hey, can you hear me?

Hacía un tiempo que me rondaba por la cabeza escribirte una entrada, aunque nunca puedas llegar a leerla. Todo esto viene porque te echo de menos, ya han pasado varios años desde que ocurrió, y desde entonces esta es la primera vez que deseo poder agradecerte los pocos, pero geniales momentos que pasé junto a ti.
Sigo sin explicarme por qué tuvo que suceder, era demasiado joven para poder entenderlo, solo sabía que ya nunca más iba a volver a hablar contigo, ver una película contigo o contarnos nuestras cosas como solíamos hacer. Aún tengo sin rebobinar la película de Digimon que vimos aquel día sin llegar a acabarla, no me atrevo a hacerlo, ni a volver a verla, y no sé exactamente por qué.
Siempre he echado de menos el ya no esperarte a que bajases de casa por la mañana para ir caminando al colegio mientras hablábamos de nuestras cosas, de lo que habíamos hecho la tarde anterior, o el día entero. El no poner verdes a los profesores cuando hacían o decían algo que no nos gustaba. Apenas teníamos siete años, tú uno menos, no llegamos a los once, nos quedamos en el camino.
Hay tantas cosas que te vas a perder, y que te has perdido. No vas a acabar la escuela primaria, no pasarás a la ESO, por no hablar de hacer bachiller, el año que viene no podrás comenzar una carrera. No recibirás nunca más un te quiero por parte de tus seres queridos, nunca vas a dar tu primer beso, ni tener tu primer novio, no podrás pelear con tus amigas y pedirles perdón al cabo de unos días, tal vez meses; no vas a volver a sonreír, ni disfrutar de un concierto de tu grupo favorito, ni beber los vientos por un guapo famoso. No vas a ver crecer a tu hermana, no estarás para consolarla cuando las cosas no le vayan bien, ni verla reír, no vas a poder hacer de hermana mayor. No nunca más.
Sigo creyendo que esto no debería haber pasado. Deberíamos poder hablar de vez en cuando, saludarnos en la escalera, oírnos cuando discutamos con nuestros padres, desear que los vecinos se callen cuando entran en el piso. Deberíamos poder salir algún día a sacar fotos, a hablar de lo que sea, o a acabar de ver la película que nunca llegamos a ver. Pero no puede ser, te has ido, para siempre; no importa las veces que te llame, no me vas a contestar; no importa cuánto desee seguir siendo amiga tuya, ya no estás, ni para mí, ni para nadie.
A veces creo verte, sé que es una locura pero es lo que me pasa, siento que estás en alguna parte observándonos detenidamente, pero sé que es imposible, aquella operación acabó con tu vida y, en cierto modo, con parte de la mía.
Te echo demasiado de menos, amiga. Siempre ha sido y será así.
Llego a pensar en qué hubiese pasado si nunca hubieras tenido que operarte, si todo hubiese seguido como debía de haberlo hecho, contigo aún con vida. Me pregunto si mi vida sería la misma que es ahora, ¿habría dejado de salir por el pueblo si tú siguieses siendo amiga mía? ¿Habría cambiado mi relación con la gente que era cercana a ti? ¿Habría pasado casi todas unas Navidades pasando a tu casa para estar con tu hermana? Nunca podré saberlo, porque no sigues aquí.
Me gustaría poder hablar contigo, aunque sea una última vez, sé que es imposible y que lo mejor que puedo hacer es acabar de olvidarte por completo, pero no puedo dejar de pensar qué hubiera pasado si... ¿Y si hubiera pasado al revés? ¿Y si tú siguieras con vida y yo no? ¿Pensarías en hacer lo mismo que yo en estos momentos? Imposible poder saberlo... Sé, o al menos intuyo, que después de esto te dejaré descansar tranquila, como te mereces... Aunque desearía que estuvieses aquí, desearía no haber tenido que escribir esto, pero ya, es imposible.